Testomonio de una chica de 3º de la ESO del Cardenal Espínola, sobre Regina Mundi

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«Regina Mundi es un centro de acogida donde residen personas con problemas como: parálisis, problemas psicológicos, etc… Estas personas no tienen ni familia, ni una buena situación económica como para poder mantenerse. Son lo último a los que nadie quiere y nadie acoge.
Voy a empezar a contar mi experiencia desde el día que nos dieron la circular y vino la señorita Carolina a explicarnos que íbamos a hacer y a dónde íbamos.

Yo, después de lo que nos explicaron nuestros profesores no tenía ganas de ir, es más le propuse a mi madre quedarme en casa ese día. Ella me dijo que no, que iba a vivir una experiencia muy bonita y que seguro que salía muy contenta. Llegó el día 7 de Abril, el día en el que íbamos al retiro. Salimos del colegio sobre las nueve de la mañana. Al llegar nos recibieron el padre Antonio, la seño Carolina y una de las monjas que están allí ayudando a los enfermos, era la hermana Carmen.

Al llegar nos sentamos en una especie de explanada en la que empezamos poniendo en común unos temas que nos habíamos preparado algunos alumnos en las horas de religión. Estos temas eran problemas que tiene la sociedad actualmente, como el alcohol, las drogas o el bullyng. Mientras estábamos allí sentados, se acercó un hombre llamado Ramón que estaba barriendo; nos empezó a contar que la sociedad actual solo te juzga por lo que eres y lo que tienes y no por tu interior que es lo más importe. Después de esto a las 11:30 nos pusimos a desayunar pero algunos de nosotros acompañamos a la hermana Carmen a ver a algunos enfermos.carolina5

El primer enfermo que conocimos fue Joni, era un chico que tenía una enfermedad que no le permitía moverse ni hablar. Después entramos en un salón muy grande en el que nos presentaron a Fernando, un hombre mayor que estaba en una cama y no podía ver, ni hablar. Este grupo que fuimos con la hermana nos fuimos a desayunar y comentamos con el resto lo que nos había parecido.
Cuando terminamos, fuimos a la capilla donde la hermana Carmen nos proyectó un power donde nos explicó a qué se dedicaba la casa de acogida «Regina Mundi» y cuál era su función. Nos dijeron que aquello era como una gran familia en la que todos se querían y se respetaban.

carolina2En la iglesia nos presentaron a Andrés un hombre en silla de ruedas con la parte izquierda del cuerpo paralizada. Este hombre nos contó su historia y todo lo que había vivido. Él nunca había recibido ese abrazo o beso de buenas noches. Durante la charla que nos dio Andrés creo que más de uno nos dimos cuenta que muchas veces nos preocupamos por tonterías y hacemos cosas a nuestros padres que no pensamos dos veces. Con dos frases que me quedó de este ratito son: «Mientras me quede una pluma, no dejaré de volar» y «Cuando estés triste piensa que siempre hay alguien que lo está pasando peor que tu». Andrés es un ejemplo de superación, él siempre ha sabido solucionar sus problemas apoyándose en la fe y el amor de Dios.

Cuando terminamos de comer, fuimos a recoger a Rocío, Agapito y Miguel Ángel un niño de nuestra edad que estaba en sillita de ruedas y no podía moverse. Cuando estábamos todos reunidos en círculos empezamos a cantar y bailar sevillanas para que los enfermos se distrajeran y sacarles una sonrisa.
Para terminar el día tuvimos una misa en la iglesia, en la que nos sentamos todos juntos y muy unidos para vivir este ratito de oración.
De esta experiencia me llevo la fuerza de voluntad de todos los enfermos y esa unión y esa sonrisa que nos contagiaban. Yo he salido de «Regina Mundi» siendo una persona nueva; he aprendido que tengo que valorar las pequeñas cosas que la vida me regala y aprovechar al máximo los momentos que vivo junto a los míos. Sobre todo he aprendido a apoyarme en Dios y tener siempre mi fe en el. ¿Para qué nos sirve llorar?, ¿para qué nos sirve sufrir? Hay que aprender a vivir y a reír, a disfrutar de las cosas que Dios nos regala día a día y a no quejarnos de nuestras vida, ya que como hemos podido ver hay personas que han tenido una desgracia de vida y ahí siguen sonriendo y transmitiendo su positividad. Como dio Andrés: ¡MIENTRAS ME QUEDE UNA PLUMA NO DEJARÉ DE VOLAR!».