Monición de entrada en el funeral de Miguel

p1090556

La Eucaristía celebrada por la muerte de Miguel, presidida por D. Ciriaco, obispo de Albacete, fue de lo más emotiva. Afloraban muchos recuerdos y momentos compartidos con Miguel, que llevaba casi 50 años en la Casa de Albacete. A pesar de su físico tan limitado y deformado Miguel era una persona alegre, sociable y con toda la dignidad posible. Su vida, crucificada con Cristo, ha sido un regalo para todos los que le han conocido y su ejemplo de vida ha servido de ejemplo a todo el que se acercaba a él. A continuación reproducimos la monición de entrada que leyó Pepe Cruz, gran amigo de Miguel y voluntario comprometido de esta casa:

«Nos hemos reunido para dar el último adiós a Miguel, a mi amigo Miguel, a nuestro amigo Miguel. Y lo hacemos aquí en su casa, en la casa que le ha servido de hogar durante la mayor parte de su vida. Es mas, su vida corre paralela a la de esta casa, ya que ha permanecido en ella los mismos años que lleva abierta.p100411 08.55

A pesar de su situación física, no pensemos que Miguel ha sido una persona frustrada. El ha experimentado los grandes y pequeños gozos que da el vivir. El nos ha mostrado que la vida es frágil, pero que vale la pena vivirla. Y de el.
Damos gracias a Dios por haberlo conocido, por haber podido experimentar a su lado que somos mejores de lo que creemos, por haber aflorado nuestros mejores sentimientos, por haber sentido el valor de la amistad profunda, por haber compartido con él tantos y tantos momentos de fraternidad sincera.
p1090752Y damos gracias a Dios, porque al fin, lo ha liberado de las ataduras que han limitado su existencia, porque al fin goza de la libertad de los hijos de Dios y porque, al fin, se cumple en él la profecía mesiánica del Reino: los ciegos ven, los sordos oyen, los cojos andan y se anuncia la buena nueva a los pobres.
Vivamos esta celebración con profunda fe y esperanza cristiana. Miguel se ha convertido ya en uno de nuestros mejores valederos ante Dios.»