Crónica de la Profesión Perpetua de Carmen Rosa

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El pasado 8 de diciembre, en el marco de la solemnidad de La Inmaculada Concepción, tuvimos la gracia de ser testigos de la consagración religiosa de nuestra hermana Carmen Gabriel en la Institución Benéfica del Sagrado Corazón. En un ambiente de familia, el P. Pedro Andrés, misionero comboniano, presidió la Eucarística, acompañado por otros seis sacerdotes de diferentes congregaciones religiosas, todos ellos, simpatizantes de la obra de asistencia que realizan las Hermanas en la casa del Sagrado Corazón en Granada. Fue la Superiora General quien recibió, de manos de la H. Carmen, la fórmula de la consagración misma, que minutos antes, profesara pública y solemnemente. Un nutrido número de hermanas, venidas de varios puntos del país e incluso de Bolivia (país de procedencia de la Hna. Carmen), engalanaron la ceremonia y acompañaron a una alegre Hna. Carmen quien expresaba a través de su sonrisa, la alegría de ofrecerse a Dios para el servicio amoroso y desinteresado a los necesitados y desamparados.

La consagración de la que hemos sido testigos nos ha puesto de manifiesto que Dios sigue llamando y que se sigue encontrando con la generosidad de personas como la Hna. Carmen, dispuestas a desgastar su vida favoreciendo a los más desprotegidos. El coro animó la celebración con cantos cargados de una espiritualidad netamente misionera ocupando un momento especial dentro de los cantos aquel de «Te seguiré» interpretado por la misma Hna. Carmen, quien con las frases de ese canto, confirmaba lo que acababa de profesar delante del altar. Un fuerte aplauso fue el parteaguas de la celebración.

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En efecto, antes del aplauso mirábamos el desenvolvimiento de una celebración en la que se estaba a la expectativa, como atendiendo las sobreabundantes gracias que el Señor habría de derramar sobre la Hna. Carmen, similar a aquella que hizo de María la madre del Salvador. Con el canto de Te seguiré, los presentes habíamos entendido el «Hágase» de María; por ello el aplauso que retumbó en el recinto sacro, manifestó la alegría de ser testigos de las maravillas que el Señor sigue haciendo en favor de su pueblo. Qué mejor regalo puede hacer Dios a la humanidad, que la vida de una hermana dispuesta a todo por servir a sus hermanos.

cimg7593La celebración siguió su curso, siempre marcado por ese tinte festivo. Al final, la Hna. Carmen, tomando la palabra para ofrecer su acción de gracias a los presentes y a los ausentes, comenzando por sus padres, alargó la lista refiriéndose a sus formadoras, amigos e incluso los mismos internos de la casa del Sagrado Corazón, quienes también la han ayudado en su camino formativo. La Hna. Carmen sabe muy bien que la consagración apenas comienza, por ello se encomendó a la intercesión de la Bienaventurada Virgen María y por supuesto a las oraciones de todos los presentes. En un día de fiesta como el que se vivió en la casa del Sagrado Corazón, no podía faltar un agradable momento para compartir los alimentos y para expresar la alegría a través de cantos y alabanzas que nos permitieron cerrar el momento con la alegría manifiesta por contar con una consagrada más en el mundo.

Profesión Temporal de Carmen Rosa